¿Qué nos pasa?

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Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza

Observando con ojo crítico y hasta desprevenidamente, vemos una ciudad capital y un departamento del Magdalena seguir siendo crucificados como tantas otras veces. Llevamos decenios en los que el sacrificio injustificado de nuestros territorios es el pan nuestro de cada día. Somos unidades administrativas tontas, sordas y bobaliconas, con dirigentes inoperantes. Vamos camino a ninguna parte. Estamos de espaldas al mundo, a los sistemas informáticos de nueva generación, fuera de escenarios de vanguardia y peones de no se sabe quién. Nunca habíamos estado manejados y alelados por tan malas y peores administraciones. Vamos de cabeza a destinos perversos e impredecibles, en los que preocupan muchísimo los nuevos y estúpidos movimientos sociales que viven pendiente y solo pendientes de entorpecer y vandalizar en lugar de ayudar a construir. Sus dirigentes, no entienden y mucho menos comprenden que su estatus de liderazgo es ninguno al no tener incidencia, lo cual determinará peores e irreversibles consecuencias. 

En nuestra sociedad todo parece darnos igual. No miramos al firmamento, no vemos más allá, no entendemos y cuando si lo hacemos no elevamos nuestras reclamos y demandas.  Nos conformamos con ser lobos a quienes no se les oyen ni se les escuchan los aullidos por su ya presente y futura pobreza de esto continuar así, lo que es inadmisible. No nos hemos puesto como ciudadanos en la tarea de generar nuevas rutas de progreso y productos para reconvertirnos y olvidamos que nuestra piedra angular, despreciada y vilipendiada, es el campo, el turismo, el desarrollo, el progreso, la prosperidad, conformándonos con vivir en querer lo del vecino, que también se empobrece a la velocidad de la luz. 

Nada nos va quedando, nada se hace en estas tierras nuestras, no sabemos usar las herramientas, instrumentos y mecanismos constitucionales para mejorar, avanzar, consolidar territorio, población y progreso, pareciera que queremos valer para nada. Samarios y magdalenenses que nos nutríamos a sí mismo usando nuestras riqueza y recursos lo hemos abandonado todo. Poco y nada hacemos. Apenas subsistimos. Vamos cual veletas expuestos al albedrio de los vientos. No surgen liderazgos ciertos. Nos encaminamos a abisales honduras. Estamos sin horizontes y sirviendo cual majaderos a non sanctos intereses. Nada está funcionando desde dentro, desde lo más profundo de esta ciudad y este departamento que se nos han convertido en unidades territoriales apenas de nombre y pareciera que no nos percatamos de ello a pesar de estar anclados en fracasados desgobiernos, y no entendemos que hemos sido cambiados para lo malo y peor.rubenceballos56@gmail.com tw: @CeballosRuben56–Ing:@rubenceballos2021 

*Jurista.

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