Sigamos hablando pendejadas

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Por Jorge Noguera Bolaños

En casi todos, por no decir que en todos los grupos de wasap en donde aparezco, está vetado el tema político. Algunos dicen que el grupo se creó para otra actividad, otros dicen que es un tema trillado, aburrido, para otros es más de lo mismo y al final se deja de lado el tema político.

Razón que me impulsa a expresarme por este medio.

Me preocupa que todos los amigos les cause fastidio el tema político, pero al mismo tiempo me alegra que tengan su situación económica definida, que todos estén trabajando y devengando buenos sueldos, que se sientan tan seguros que puedan salir a cualquiera hora de sus casas y de sus lugares de trabajo y que tanto ellos como sus hijos y demás familiares no sean blanco del hurto, del homicidio ni de la inseguridad que reina en nuestra ciudad.

Entiendo, que queramos ignorar la realidad, uno puede cerrar sus ojos, tirárselas de distraído, hablar de otros temas y darle la espalda a una realidad. Lo que no podemos es ignorar las consecuencias que vamos a sufrir producto de esa realidad, hoy vemos como el gobierno de izquierda pone en práctica su manual  populista tal como ha ocurrido en otros países donde se han sembrado en el poder, comienzan dividiendo al pueblo con el odio entre las clases sociales, dando a entender que los que tienen algún patrimonio producto de su trabajo son los malos y los que no tienen nada son los buenos, porque no han tenido oportunidades; cuando eliminan al legislativo de cualquier oposición como sucede con los Diputados y Concejales de este terruño; o comprando jueces y fiscales para tener los resultados deseados como sucede con las Acciones Constitucionales absurdas como el reciente fallo de la Essmar, por ejemplo; o como sucede hoy en día ampliado los empleos Estatales, dando contratos de prestación de servicios a diestra y siniestras con la finalidad de extorsionar a sus aliados, en el entendido, que mientras más gente tenga lucrando del Estado, menos tendrá oposiciones, pues que van a criticar si se están beneficiando del mismo Estado; eliminando la libertad de prensa, convirtiéndose prácticamente en los dueños de la prensa bajo los suntuosos contratos de prestación de servicios a los medios privados; o como en las altas candidaturas ya se habla de colocarle límites a la propiedad privada y reformar la Constitución a su antojo, de tal forma que todo quede bajo el poder del ejecutivo.

Estamos esperando que la envidia que brota del mandatario local arrase no solo con las cosas materiales, con nuestra cultura e idiosincrasia, sino con nuestros derechos fundamentales y entonces es cuando vamos a querer hablar de política, entonces es cuando queremos hablar de lo que pudimos evitar, pero no lo hicimos, solo cuando nos toquen nuestros bolsillos, cuando nos callen, cuando nos limiten en nuestros derechos es cuando vamos a querer hablar de lo más importante en nuestras vidas que es nuestra libertad.

Las personas reconocen fácilmente que son perezosas, irritables, orgullosas, impuntuales o cualquier otro defecto. Pero casi nunca que son envidiosas, siendo este uno de los vicios más generalizados. Y es que la envidia es uno de esos defectos que nadie quiere reconocerse en sí mismo.

Y no es simplemente querer o ambicionar lo que el otro tiene. La envidia además es alegrarse del mal ajeno y entristecerse por el bien de los otros.

Se alegra del fracaso de los demás quien se siente interiormente fracasado, sintiendo el tormento del fracaso quien está manteniendo en su existencia un personaje idealizado.

Los líderes de izquierda no escapan a ello, distraen al pueblo con discursos populistas, de redistribución, de igualdad y de equidad, cuando en el fondo lo que quieren es llegar al poder para hacerse ricos, poderosos, hoy critican a los ricos, a los empresarios; pero viven en suntuosas mansiones, usan los mejores vehículos, los más caros vestidos y relojes y sus hijos estudian no en Venezuela, Cuba, Argentina ni en Chile, estudian en Estados Unidos y Europa, algunos hasta su nacionalidad han conseguido allá, pero viven diciéndole al pueblo que aborrecen el imperio Yanqui y que la culpa de que estén pobres de todo es de los países desarrollados.

Razón tenía Helmut Schoeck, cuando en su libro destaca que el Socialismo se quedó estancado en la envidia, en su libro titulado La Envidia y la Sociedad, aunque el autor reconoce que sin la envidia no hubiera evolucionado la sociedad humana.

Hoy el Socialismo del siglo XXI se quedó estancado ahí, hasta ahí llegó, hasta la envidia, llenando su propio “ego”, ejemplo de ello son todos los mandatarios de países Latinoamericanos en donde se ha posado la corriente socialista, convirtiéndose en tiranos, dictadores y dueños del derecho de las personas y Colombia no escapará a tal atropello si seguimos de espalda a la realidad.

En su libro la Envidia y la Sociedad Schoeck, nos describe como el socialismo actual enmascara la envidia para justificarla,

La autocompasión, la incapacidad de reconocer que otros pueden tener ventajas o méritos que no han debido robar necesariamente a un tercero, es decir, a la persona que se siente envidiada, se encuentra también entre los individuos de las altas culturas, que deberían estar mejor informados sobre la materia. No hay, en verdad, una gran diferencia entre las creencias en la magia negra propias de los pueblos primitivos y ciertas ideas modernas. Mientras que, desde hace más de un siglo, los socialistas se consideran robados y estafados por los empresarios y desde el año 1950 los políticos de los países subdesarrollados piensan lo mismo respecto de los países industrializados, en virtud de una abstrusa teoría del proceso económico, el hombre primitivo se considera robado por su vecino porque éste, con ayuda de la magia, ha sido capaz de embrujar una parte de la cosecha de sus campos”.

Y claro que nuestra falta de compromisos y de creencia en nosotros mismos, nos lleva a pensar que todo lo malo que nos ocurre es por culpa de los otros, de los terceros, de los países donde se maneja un modelo económico de capital, la envida siempre va encontrar una excusa para hacerle un quite a nuestra propia responsabilidad, en la edad primitiva los populistas llamados socialistas creían que la falta de arribo de sus cosechas, era la brujería que el vecino le tiraba, por eso no arribaban. Hoy disfrazan su envidia como lo dijo el autor de La Envidia y la Sociedad, con la autocompasión, con la falta de reconocer que pueden haber personas con mayores ingresos económicos producto de su trabajo honrado y no robado, y como decía el abogado Chileno Axel Kaiser, estos países Latinoamericanos nunca irán a salir del atraso porque vivimos una cultura populista día a día, cuando preferimos no esforzarnos por conseguir algo que esforzarnos, cuando preferimos mentir que decir la verdad, cuando preferimos robar algo que ganarlo con el propio esfuerzo, cuando preferimos ser deshonesto con alguien en vez de decirles las cosas en la cara, cuando no somos puntuales e inventamos excusas que son totalmente falsas y que todo el mundo sabe que son falsas, pero hacemos como si fueran verdaderas, sí, eso es parte de nuestra cultura, eso es parte de la cultura populista que día a día vivimos.

A ustedes que no quieren hablar ni saber de política, les digo que se nos viene no una izquierda socialista, sino una izquierda envidiosa, culpa de la ignorancia de los partidos políticos tradiciones quienes han dejado de arar la tierra, solo la han usado para expectorar.

Hoy existe un terreno fértil, no para sembrar el discurso popular, sino para despertar el populismo arraigado en nuestra cultura, por la falta de cuidado e ignorancia de los políticos, quienes han mirado el electorado como unos números, olvidándose que el ser humano se mueve fundamentalmente por las creencias, por la religión, el teatro, la música, la educación, los libros todo ese espacio en que las personas forjamos nuestra identidad a través de la cultura  y que en últimas son las que definirán nuestras acciones.

Sigamos hablando de pendejadas.

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