La ‘Semana sin IVA’… Una idea

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Como todos sabemos, el gobierno nacional, mediante el Decreto 682 del 21 de mayo de 2020, por el cual estableció la exención sobre el IVA para la presente vigencia, determinó como fechas a los llamados “Día sin IVA”, el 19 de junio, el 3 de julio y el 19 de julio, con el propósito de estimular la economía colombiana, que en medio de la pandemia, atraviesa una crisis sin precedentes. La primera de estas fechas, fue el viernes pasado. Un experimento cuyos resultados específicos seguramente podremos apreciar en los próximos meses. No obstante, basándonos en las noticias y en las imágenes que se difundieron a través de las redes, podemos hacernos una idea sobre esa jornada.
El decreto, redactado con alto grado de responsabilidad por parte del gobierno, contempla todo lo atinente a los protocolos a seguir por mandato del Ministerio de la Salud en relación con la Emergencia Sanitaria. O sea, no ignora las medidas preventivas de aislamiento y cuarentena; así mismo, busca servir como un aliciente económico de los sectores que han sufrido las consecuencias económicas de la pandemia. En pocas palabras, el gobierno nacional, en su constante afán de manejar el complejo equilibrio entre la emergencia sanitaria y los efectos económicos del virus, tomó la decisión, en buena hora, de cumplir uno de los compromisos de campaña del Presidente Duque, implementando unos días sin IVA que en estos tiempos ayudan a reactivar la economía.
Hecho esto, nos toca, tanto a la ciudadanía como a los establecimientos comerciales, respetar las reglas consagradas en las diferentes disposiciones, de modo tal que la implementación de los días sin IVA no se convierta en un estímulo adicional para aumentar la propagación de un virus que aún no desaparece y que depende necesariamente del comportamiento de la sociedad. Por ello, creo pertinente, con ocasión a mi percepción sobre el día sin IVA del pasado viernes, hacer unos comentarios y una respetuosa sugerencia al gobierno, que espero sea considerada.
Antes, quisiera decir que resulta de una exorbitante ternura, leer a los eternos odiadores del gobierno culpando al Presidente Duque de las aglomeraciones absurdas que se dieron en algunos establecimientos comerciales, o porque los ciudadanos no respetaron las medidas, o porque dichos establecimientos no aplicaron los correspondientes protocolos de bioseguridad. O sea, esta gente que se ha atrevido incluso a condenar al gobierno por el eventual futuro aumento de muertes a causa del virus (casi que deseándolo), no pierde la oportunidad para usar, de forma descarada e infame, una tragedia que nos preocupa a todos y que nadie tiene derecho a instrumentalizar. Y así como son de tiernos, son de “coherentes”. Les fascina que la gente salga a marchar o a protestar contra el gobierno, pero son implacables cuando se trata de una iniciativa con el potencial de reactivar nuestra economía. “Coherencia” que confirman cuando califican como ‘caso aislado’ el vandalismo que sale de la protesta (no culpando a la protesta), mientras culpabilizan al día sin IVA de los desórdenes aislados que se presentaron.
En fin, hay gente así. No está bien que esta gente en su odioso ahínco por desprestigiar al gobierno a como dé lugar, se salga de los parámetros de la lógica creyendo que el pueblo está compuesto por idiotas incapaces de captar su voraz intención de llegar al poder usando la falacia, la incoherencia y la inquina, como instrumentos que a larga afectan al país que dicen amar mientras se niegan a demostrarlo.
Nadie en Colombia puede negar que hubo personas y establecimientos comerciales que se comportaron a la altura durante el día sin IVA; lo que, definitivamente, indica que la iniciativa por sí sola no sería la causa del eventual incremento del número de contagiados y mucho menos de las próximas muertes ocasionadas por la covid-19. Centros comerciales como el Buena Vista en Barranquilla, son un ejemplo de que el día sin IVA en medio de la pandemia, además de posible, no constituye ningún riesgo adicional en la medida en que los protocolos se respeten.
Sin embargo, la acción del gobierno debe fundamentarse en la realidad del comportamiento social y en el análisis de los resultados de una iniciativa próxima a repetirse, procurando evitar o atenuar los inconvenientes que previamente se presentaron. Por ende, la sugerencia que quisiera que el gobierno considerara, y que más que ser una idea del suscrito, surge de conversaciones e intercambios de opinión con diferentes personas que, como yo, quedaron preocupadas por el comportamiento de los imprudentes que transgredieron las reglas durante el día sin IVA, consiste en imponer la restricción del número de personas que se benefician de la iniciativa, convirtiendo el ‘Día sin IVA’ en la ‘Semana sin IVA’ que contemple un ‘pico y cédula’ por cada día de la semana.
Es decir, si, por ejemplo, en lugar de hacer el ‘Día sin IVA’ el 3 de julio, se hace la ‘Semana sin IVA’ entre los días 6 (lunes) y 10 (viernes) de julio, podría establecerse un ‘pico y cédula’ en el que cada día se beneficien de la exención las personas con números de cédula cuyo último dígito corresponda a uno de los dos autorizados por cada día de la semana.
Esto, además, tendría un componente de igualdad dado que el viernes pasado, quienes no teníamos permitido salir a causa del ‘pico y cédula’, no pudimos beneficiarnos del día sin IVA, a menos que compráramos en línea, lo que para muchos resultó imposible porque varias plataformas de los almacenes, colapsaron.
Aunque tengo la seguridad de que el gobierno con base en lo ocurrido el día viernes 19 de junio, hará los correctivos a que haya lugar, no está de más dar una idea que tiene como propósito contribuir con el mejor desempeño de una iniciativa que resulta útil para la reactivación económica que tanto necesita este país.

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