TODOS TENEMOS UN POCO DE ACEITE

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Por: Pastor Jorge Iván Arango
Estamos en un tiempo bien especial, tiempo de una cuarentena, estamos confinados a una casa, con nuestra familia, hijos, esposa y familiares.
Pero esto es un tiempo para poder pensar muchas cosas, Dios ha permitido toda esta situación porque nos quiere hablar,
quiere que dejemos el activismo fuera de nuestra cabeza, fuera de nuestra mente y quiere hablarnos a nuestro corazón.
En estos días y durante mucho tiempo como ministro, he podido hablar con el Señor, entender y preguntarle:
“Señor Tú me escogiste con un propósito, tienes un propósito para mí, y yo quiero conocer ese propósito y quiero saber la forma como Tú lo haces, ¿Cómo vas a hacer esa gran obra de transformarme a la imagen de Tu Hijo Jesucristo?”
Y esto es lo que el Señor me ha dicho:
“Conózcanme a mi, estos son tiempos para conocerme a mi y a mi hijo Jesucristo. Quiero que ustedes sepan los planes que tengo para ustedes, que son planes de bendición y no de calamidad.”
No son mis planes. Es más, con esto en mente, he hablado con personas y les he preguntado:
¿Cuándo salgas de la cuarentena que vas a hacer?
Y la mayoría me ha respondido que va a seguir haciendo lo que estaba haciendo antes del confinamiento, o que tiene que reinventarse.
¡Yo pienso que esto tiene que ser un poco más profundo! yo creo que Dios nos está hablando para que cuando salgamos de esta cuarentena, nos volvamos a reenfocar en sus planes.
En vista de esto, quiero compartirles acerca de un pasaje de la biblia, lo encontré en el segundo libro de los Reyes, capítulo 4.
Es acerca de una mujer de la cual su esposo había muerto, el esposo es el hijo de los profetas de Eliseo.Este siervo había quedado muy endeudado, los acreedores habían venido, y en vista que no tenían nada, se querían llevar a sus hijos como esclavos para que les trabajara por unos años y con base a ese trabajo pagar la deuda.
Ella va donde el profeta Eliseo y le cuenta la situación y aquí hay varias cosas que necesitamos aprender:
Eliseo le pregunta ¿que tienes en la casa? ella le dice: tengo un poco de aceite.
TODOS TENEMOS UN POCO DE ACEITE!!!!
Entonces le da otra instrucción: ve y pide vasijas con tus vecinos, no pocas.
Parece ser que esta mujer debía tener un buen testimonio con sus vecinos, o sea en pocas palabras cuando pedía una libra de azúcar, devolvía una libra de azúcar; porque nadie le iba a prestar vasijas sino tuviera un buen testimonio. Y ella recogió con todos los vecinos muchas vasijas.
O sea, el testimonio era bueno.
Y la otra indicación,es decir, la tercera instrucción que le da el profeta es que se meta dentro de su casa y con ese poco de aceite, empiece a verterlo en las vasijas que le prestaron, y aquí es donde viene el milagro; cada vez que ella terminaba de llenar una vasija, el aceite continuaba vertiéndose en la vasija original y así llenó todas las vasijas en el cuarto.
Y dice la palabra que cuando se acabaron las vasijas cesó el aceite.
Traigamos esta enseñanza a este momento, a este tiempo que estamos viviendo de cuarentena.
Todos tenemos un poco de aceite,
un poco de aceite es una historia,
un poco es aceite es un tiempo, es algo valioso que tenemos en nuestro corazón con Dios.
Todos tenemos un poco de aceite, todos.
Es más, la palabra dice que Dios es el Alfarero y nosotros somos el barro y Él hace de nosotros unas vasijas.
Así que, yo te pido de todo corazón que cuando termine esta cuarentena, cuando puedas salir, tú tienes que hacer algo diferente a lo que estabas haciendo.
Les defino locura: locura es cuando tú haces las cosas una vez, y las vuelves hacer de la misma manera repetitivamente, queriendo tener un resultado diferente, eso es locura.
Entonces, ¿Que te sugiero? que cuando salgas de esta cuarentena, con ese poco de aceite que tu tengas, con esa “historia en secreto que tuviste con Dios”, empieza a contar ese testimonio, esa vida que has tenido con el Señor en lo secreto.
Esos milagros que Dios hizo durante todos estos días, quitando cosas que a Él le disgustaban y colocando cosas que Él quería que estén por siempre en tu corazón.
¡Tienes una historia con el Señor!
Dice la palabra de Dios que mientras tu estés vertiendo ese aceite sobre las vasijas, o sea compartiendo esa vida del Señor en ti sobre las personas, nunca se va a acabar tu aceite.
Pero el día que te calles, cesará ese aceite. No puedes salir de esta cuarentena igual en tu carácter, NO.
Tienes que saber que Dios esta obrando en tu corazón, este momento con Dios es algo bien especial que debes atesorar en tu corazón.
Dios les bendiga

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