¡Carlos Elías, así no!

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Tenía pensado hablar sobre la visión federalista del Estado colombiano propuesta por el Gobernador Carlos Caicedo, sin embargo lo acontecido este fin de semana me deja un sin sabor en la boca que no me deja tranquilo y que me obliga a hacer catarsis exponiendo lo que pienso frente al tema.
El día viernes 01 de mayo de la vigencia, como muchos ya sabrán, el Concejal Carlos Elías Robles fue protagonista de un suceso bastante lamentable y que nuevamente pone en evidencia al caicedismo y su indignación selectiva.
Mientras el cabildante se tomaba una cerveza en el andén, al más estilo samario, es decir, sin complicaciones y lo más relajado posible (hasta embermudao´ y todo), fue fotografiado y expuesto en redes sin piedad alguna. Como era de esperarse, la foto se hizo viral en cuestión de horas y Carlos Elías estaba en las conversaciones de muchos samarios que comentaban lo que este hizo.
¿Que qué tiene de malo tomarse una “fría” en la calle? Pues nada, y espero que el argumento no sea ese si lo que se persigue es la intención de justificar al Concejal. Yo, al igual que muchos samarios, he caído a los llamados de un andén cuando tuve una cerveza en la mano, sin embargo el contexto era diferentes y me permito mencionar en que aspectos no lo era: 1. Yo no era funcionario público (electo popularmente). 2. No tenía familiares en la administración (mi cuñado no era el Gobernador) y, 3. Cuando yo tomaba en los andenes no había en el ambiente un virus supremamente contagioso que obligara a las administraciones locales y departamentales a restringir libertades para evitar la propagación del mismo. Aclaro de una buena vez que lo que menos me importa es que Elías sea cuñado de Caicedo; eso sí, no pienso pasar por alto los otros dos puntos mencioné previamente.
¿Qué ser funcionario público te convierte en infalible? Obviamente no, pero tampoco te pone en condición de discapacidad cognitiva como para dejar de comprender que tomar cervezas en medio de una pandemia que está reglamentada por una ley seca –en cuanto al consumo en espacio público, no al expendio-, no está bien y traerá consecuencias legales, o eso se supone. En otras palabras más coloquiales, Carlos Elías se patinó si llegó a pensar que por ser electo Concejal adquiría un status que lo ponía sobre los decretos que delimitan el accionar de los demás ciudadanos.
Obviamente la escena de Elías con la cerveza despertó pasiones de lado y lado como era de esperarse; por un lado, la oposición etérea “al cambio” se mostró reacia a alcahuetear semejante despropósito. Por el otro lado, estaban los caicedistas (entre ellos funcionarios públicos también) defendiendo lo indefendible. ¿Que qué se puede rescatar de eso? ¡Nada! ¡Absolutamente nada! Esto solo es un nuevo lunar que se suma al cuerpo “puro y sin manchas” de la Colombia Humana, el Polo, la Up y de lejitos Fuerza Ciudadana. Y ojo que con esto no quiero decir que los partidos deben hacerse responsable de un acto tan nimio como el de tomarse una cerveza en la calle; lo que sí quiero decir, y lo repetiré las veces que me hagan falta, es que ese discurso de los partidos impolutos ya está más que mandado a recoger, como también los están sus filtros para otorgar avales.
Mientras escribo esto, me llegan por WhatsApp las disculpas que el Concejal ofreció a la comunidad acompañadas de un anexo, un comparendo con el cual él pretende demostrar que como ciudadano respetuoso de la ley (esto último hay que mirarlo con lupa), acatará la sanción a una contravención de esta índole. Pasados unos minutos, me llega una nueva imagen que contiene un pantallazo del mismo comparendo, en el cual se evidencia que hubo una apelación a dicha sanción, mejor dicho, que pese a que aceptó públicamente que cometió un “error”, Elías no considera que deba ser sancionado. Esto más que risible es penoso y burlesco; después de esas disculpas fingidas, seguramente habrán caicedistas que persistan en defender esta payasada, payasada que nuevamente pone en evidencia un sectarismo dogmático y ruin.
Como samario siento que lo mínimo que puedo hacer es manifestar mi descontento con esta burla al ordenamiento jurídico, a la ciudadanía y a los electores que confiaron en él (menos mal que yo no caí en ese discurso). Espero de corazón que el Concejal proceda de la mejor manera y realmente pida unas disculpas sinceras, sin apelar comparendos que bien se merece y que en derecho por más que busco como sustentar no encuentro forma de hacerlo. Espero que también esto nos haga replantear muchas cosas que no se están haciendo bien y que parecen ser minimizadas por intereses políticos muy parecidos “a los de antes”, como lo es el seudonepotismo que se implementó con esa curul. Nuevamente desde aquí, desde estas letras que poca relevancia tienen en la sociedad, ruego por la mirada de los entes de control en este asunto; no solo un comparendo basta para ejemplarizar a la ciudadanía frente a la infracción cometida, veo a bien que se proceda con una sanción disciplinaria que mande un mensaje claro a los funcionarios públicos que pretenden pasarse por la faja los decretos que intentan regular en la medida de lo posible todo lo que pasa con la pandemia.
Posdata: ¿Qué cuál es mi opinión sobre el mensaje de rechazo de Caicedo frente a este suceso lamentable? Pues ninguna porque no hay palabras de rechazo, solo hay silencio cómplice, como el de los amiguetes de Elías que pretenden justificarlo ante la opinión pública mientras señalan a sus contrincantes políticos por cosas del pasado.

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